Caracas, 28 de julio de 2013 (VTV).- Un 28 de julio de 1954
nace en Sabaneta de Barinas, Hugo Rafael, cincuenta años después,
convertido en Jefe de Estado y en ejercicio de la presidencia de la
República, recuerda, ante una audiencia de millones de telespectadores
venezolanos, de latinoamericanos, de hombres y mujeres de este universo,
cómo su abuela Rosa Inés, en ocasión de un regreso a casa luego de
visitar a unos familiares, evocaba a la Virgen de La Soledad. “Ella le hablaba a la Virgen de la Soledad, que se quedaba cuidando la casa; le encomendaba la casa”.
En su propio relato, varias veces contado, Hugo Rafael refiere, a
decir de su madre, Doña Elena, que él nace con el amanecer de ese 28 de
julio, para alegría de la familia Chávez-Frías y martirio futuro de los
herederos de la traición al Libertador, al Padre de la Patria.
El Bolívar de Neruda, el traicionado y vilipendiado, es el punto de
inicio de la reflexión de un joven llanero, quien, sin saber, provocaría
un torbellino continental con solo dos palabras “por ahora” y que tenían como plataforma una organización inspirada en el Bolivarianismo.
Alcanzar una audiencia de millones de televidentes por largas horas,
partiendo de un lenguaje llano, sencillo, directo, con las palabras del veguero, como el mismo lo expresó muchas veces, es algo extraordinario, que distintos políticos del mundo quisieran lograr.
Hugo Rafael Chávez Frías, narra, cuenta y recuenta que si alguna meta
se hizo de joven, era ser lanzador (pitcher) de beisbol. Admiraba al
grandeliga venezolano, Isaías “Látigo” Chávez.
Por causa del beisbol, es que el cumpleañero de hoy ingresa a la Academia Militar de Venezuela. En Cuentos del Arañero (compilación
de Orlando Oramas León y Jorge Legañoa Alonso), Hugo Rafael relata el
día en que asiste por primera vez a la Academia, acompañado de su tío
Chicho Romero, y cómo conoce a Héctor Benítez, coach de bateo del equipo
de la institución, quien influye para que ese flaco zurdo ingresara
como cadete.
Hugo Chávez Frías estudia primaria en el Grupo Escolar Julián Pino en
Sabaneta, y secundaria en el Liceo Daniel Florencio O’ Leary, donde
obtiene el título de Bachiller en Ciencias.
El 5 de julio de 1975, recibe el sable de subteniente y el título de
licenciado en Ciencias y Artes Militares, mención Terrestre,
especialidad Comunicaciones, en la Academia Militar de Venezuela. En ese
trance de cinco años, el joven zurdo fue despertando de ese sueño de
convertirse en beisbolista profesional y entró en la pesadilla de vivir
en un mundo, en un país, de profunda injusticia social.
No era el “Látigo” Chávez quien le movía los cimientos al cadete, al
subteniente, al teniente, al capitán, al mayor y hasta al mismísimo
Presidente Constitucional. El “Látigo” seguía siendo un ídolo, pero El
Libertador Simón Bolívar, Francisco de Miranda, Antonio José de Sucre y
Simón Rodríguez se convirtieron en su piso, en su modo de vida.
Ese joven militar, sin saberlo, es quien baja a Simón Bolívar de los
pedestales, lo resucita, como lo evocara el poeta chileno, para
convertir el Bolivarianismo en un polvorín que genera una consigna que
dice de la espada de Bolívar por América Latina.
El 4 de febrero de 1992, el teniente coronel Hugo Chávez y sus
camaradas, pertenecientes a ese movimiento de jóvenes rebeldes contra el
orden político y social, asume la responsabilidad de una acción, que a
juicio del momento era una derrota militar, pero una estruendosa
victoria política que vendría a coronar el 6 de diciembre del año 1998,
cuando gana las elecciones presidenciales.
El Líder Bolivariano, creador de las misiones, tuvo y aún tiene la
misión de hacer letra viva el pensamiento del Padre de la Patria, de
llevar la “mayor suma de felicidad posible” al pueblo venezolano. Pero
esa Venezuela que reclamaba justicia, represada por años, no fue
suficiente y con ello se retoma el concepto de la Patria Grande, esa
Patria Grande de El Libertador.
El Presidente del lenguaje llano y directo, conversa con el pueblo y
conversa con Presidentes, Presidentas y reyes del mundo, a la par de
seguir ganando elecciones y creando misiones, dirigidas a enfrentar la
injusticia social.
Canta las letras de Alí Primera, recita la prosa de Mario Benedetti,
rescata el poema del escritor y político venezolano Alberto Arvelo
Torrealba y retoma los diálogos y monólogos de Cervantes, en boca de don
Quijote de la Mancha.
Habla de los Cien Años de Soledad de la América Latina, y sin invocar a la Virgen de la Soledad, impulsa
con pasión el surgimiento de la Unión de Naciones Suramericanas,
Unasur; la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, Celac.
Descubre en un amanecer venezolano, junto al otro Comandante Fidel
Castro, como el Alba, Alianza Bolivariana Para Los Pueblos De Nuestra
América, se convierte en un puntal de lucha, de tenacidad, de ejemplo de
los pueblos por su verdadera emancipación contra el yugo imperial.
¡Feliz Cumpleaños, camarada Presidente…!
FIN / WH

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